Un camino (una conclusión)

En este blog llevo una quincena escribiendo sobre mi camino. En los títulos, escribí “Un camino” porque para mí este viaje fue solo mi camino. Sería impertinente decir que mi camino es El Camino de Santiago. Es simplemente uno camino, sin mayúscula.

Es un poco irónico que el cuento dura más de dos semanas aunque el viaje real dura menos de una semana. Además, no pude escribir todos mis pensamientos, solo algunos de lo más destacado. Esto es característico del acto de escribir. No se puede decir todo.

De una manera, mi camino sigue. Según algunas personas, no hay tiempo entre un viaje en El Camino de Santiago y el siguiente. Estos simplemente son descansos en un solo Camino de Santiago largo. Puedo ver este punto de vista. Como dije en el final de mi última entrada, no me parece que mi camino terminó cuando llegué a la catedral en Santiago de Compostela.

Salí de la ciudad muy temprano en la mañana del 3 de mayo. Traté de tomar un autobús hacia el aeropuerto pero nunca llegó. Vague por las calles y finalmente tomó un taxi. Eso me sentí un poco más como el final, montar en un coche.

Cuando regresé a Madrid, fue como volver a casa. Tomó un autobús a Atocha y hablé con dos estudiantes universitarios de botánica — estadounidenses en su primer viaje a España. Mi hostal no aceptó mi mochila, así que regresé a la estación para tomar un tren Cercanías a San Lorenzo de El Escorial y El Valle de los Caídos. Pero eso es para otro momento.

Voy a tomar un descanso. Llevo ocho semanas escribiendo todos los días (excepto 11 de junio) en este blog. Me he demostrado a mí mismo que puedo mantener un hábito de escribir cada día.

Pero escribir en este blog ha sido un poco difícil, especialmente recientemente. A veces me costaba mucho escribir sobre mi camino. Tenía que ser auténtico e interesante. En vez de eso, suelo escribir cualquier cosa en la que esté pensando. Contar una historia exige más estructura.

Además, tengo proyectos que tienen que ver con la escritura, con plazos para completar. En varias semanas estaré enseñando en un programa intensivo de escritura y pensar. En septiembre daré un presentación sobre riesgos en comunicar con extraterrestres. Quiero empezar a una traducción de español a inglés.

Por eso, desde ahora voy a escribir menos a menudo en este blog. Todavía tengo un propósito de escribir todos los día, pero en formas diferentes, no solo aquí. Mi racha de ocho semanas fue un éxito, pero tengo otras cosas que hacer …

Conocimiento del fuego

Yo solía correr cada vez que había fuegos artificiales. De hecho, durante muchos años investigaba su ciencia. Asistí a una conferencia sobre este tema. Viajé con un amigo para recoger algunos equipos desechados de un facilidad del Ejército. Trabajaba con estudiantes de ingeniería química para desarrollar mi visión de fuegos artificiales en condiciones inusuales.

Estoy un poco triste de que ese proyecto no tuvo éxito. A lo mejor estoy más triste que los fuegos artificiales ya no son tan importantes para mí. La última vez que los he visto fue el año pasado, hace exactamente un año, cuando me paré en una azotea en la Universidad de Chicago. (De hecho, Chicago ha estado en mi mente porque hoy estoy mirando la serie “Dark Matter”; el octavo episodio ocurre en lugares alrededor de la universidad que yo frecuentaba.) En fin, esta noche no hice planes para ver un espectáculo destellando.

Pude oírlos afuera para la celebración del Día de la Independencia. Pero se detuvieron hace un rato por la lluvia. Ah, están empezando otra vez.

Gracias, Prometeo, por su regalo del conocimiento del fuego.

Controles y equilibrios

La semana pasada era un funcionario electoral en mi ciudad de residencia en Nevada. Era un voluntario pagado, pero un voluntario de todas maneras.

Fue una buena experiencia para mi. Aprendí a varias cosas sobre mis colegas y podía interactuar con el público votante. A menudo, a lo mejor demasiado a menudo, mis interacciones con otras personas es a través de una pantalla. Esto no puede ser saludable para mí, más de lo que lo es para mis hijos. Bueno, no es saludable para nadie.

Conocí a una mujer que era estudiante en la escuela que sirvió como el centro de votación. Hablamos mientras esperaba a que su madre terminara de votar, porque los dos habían hecho notas de los candidatos después de mucha investigación. Conocí a otra mujer que dijo que ella no confió en el proceso de votación hasta después de noviembre, y solo si Trump gana. Conocí a un hombre que llevaba una camiseta con una imagen de una pistola y las palabras “Trump 45”. Declaró que él no reconocía a ninguno de los candidatos y quería saber por qué, hasta que su esposa le explicó que no pueden votar para Trump en esta elección.

Para cada uno de estos cuatro votantes, sus votos cuentan por igual. Mi esposa sugirió un examen antes de votar, pero un poco antes de mi nacimiento, exámenes prejuiciados excluyeron los americanos negros y los pobres de votar. Aquí tienes un examen de “alfabetismo” real — fíjate en el plazo de diez minutos y en que no se puede hacer un solo error. ¡Es una locura!

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Ayer fue el diecinueve de junio, es decir, el Día de la Emancipación. Los animo a todos de votar en todas las elecciones.

De maneras extrañas

En algunas de nuestras clases hemos estado viendo un video que se llama “Frailejón Ernesto Pérez y la Leyenda de La Gota Más Pura”. Me cae estupendo, especialmente la tema musica, que es adictiva.

En este contexto, la semana pasada mi maestro usó la palabra “desecar”. Hizo una pausa breve y comentó sin explicación que la palabra es un poco rara. Entendí por qué — es decir, “secar” y “desecar” significan casi lo mismo. El ejemplo clásico en inglés es “flammable” y “inflammable”. Los dos quieren decir “fácil de quemar”. En español hay solo una palabra por esto: inflamable.

Sin embargo, por lo general el prefijo “des” hace lo opuesto. He sabido “desayunar” es lo opuesto de “ayunar” — es como en inglés “breakfast” significan el fin (“break”) de un ayuno (“fast”). También en francés: “déjeuner” significan lo opuesto de un ayuno (“jeuner”).

Y aún así me sorprendí más tarde en la semana cuando aprendí el verbo “cansar” en Duolingo. Por supuesto ya sé el adjetivo “cansado/a” y el verbo “descansar”. Pero en mi mente no me di cuenta de que ¡”descansar” es lo opuesto a algo! Es obvio en retrospectiva.

A veces sí hago conexiones lingüísticas rápidamente, a veces no. La mente funciona de maneras extrañas.

La búsqueda en español

Esta mañana acabo de ver un buen video en español sobre La Guerra filipino-estadounidense. Pues, es una version doblada de la que mencioné ayer. Es un poco larga y rápido para mi nivel y el de mis compañeros, el tono y el ritmo del narrador pierde algo del sentido del humor del original, y las palabras están escritas en inglés. Todavía es un buen recurso porque el original puede servir como muleta, especialmente para los principiantes en mi clase. También puede iniciar una conversación sobre las ventajas y las desventajas de cualquier traducción.

La búsqueda de la autonomía

Esta primavera, durante un almuerzo con mis padres, me di cuenta de la importancia de la lengua española en la historia de las Filipinas. Mis dos padres todavía recuerdan todo el poema Mi último adiós por el héroe filipino José Rizal, y también traducciones en inglés y tagalo. Sin embargo, para mi la traducción inglesa parecía un poco pasado de moda. Tiene sentido, no es su culpa, asistieron a la escuela primaria hace más de setenta años.

Inmediatamente tuve una idea de traducir el poema del español original a inglés contemporáneo. Ya hay traducciones pero quiero hacer una en mi propia voz. Compartí esta idea con mis maestros principales en Colombia, hace unos dos meses. Hemos estado traduciendo un libro del inglés al español, y estuvieron de acuerdo en que este nuevo trabajo sería una buena idea, y nos ayudaría a aprender más cultura e historia.

Esta tarde un maestro me mencionó la idea de nuevo. Me pidió ayuda para buscar recursos que darían contexto antes de que tratamos nuestra traducción — qué es la relación entre las lenguas española y filipinas, qué es la historia entre los dos países, quién es José Rizal y por qué escribió en español. Le dije que no soy experto, pero sí, esta sería una buena tarea para mi. Supongo que la verdad es soy el más experto en la clase. Así que, desde entonces, he estado buscando videos sobre estos temas.

Hasta ahora he encontrado varios buenos videos que explican por qué los filipinos hablan sí inglés pero no español, que también incluyen algo de historia sobre los dos países. Todavía tengo que buscar un video apropriado en español sobre la vida de Rizal. Encontré uno con audio claro, pero el presentador habla tan rápido y es solo una entrevista en la que faltan imágenes interesantes.

Además, no tiene relación tan directa con Mi último adiós, pero encontré videos sobre La Guerra filipino-estadounidense. Rizal fue asesinado por los españoles, pero dos años después, mientras Emilio Aguinaldo y sus soldados filipinos estaban librando contra los españoles, los EE.UU. se aprovechó de la situación y tomé las Filipinas de los dos. Esta es una parte fea y desconocida de la historia estadounidense. Otra vez, no soy experto en historia, pero creo que podemos hacer una comparación entre esta guerra y La Guerra de Vietnam, porque ambos son sobre liberación nacional, con tecnología superior contra guerrillas en Asia que desean autogobierno, y con tantas atrocidades horribles. Tengo que revisar esto video en español más de cerca, pero aquí tienes uno sobre este tema triste en inglés:

Un poco más cuidado

Ayer no escribí aquí y así rompí mi racha. Estaba trabajando como funcionario electoral desde las cinco y media de la mañana hasta las ocho de la noche. Me desperté a las cuatro y regresé a casa a las nueve, después de visitar la posible nueva escuela de Marissa. Almorcé con ella durante media hora, y tuve un descanso de quince minutos. Por eso, no tenía ninguna oportunidad para escribir excepto al final del día largo, y en vez de eso me dormí.

Una parte de mi trabajo fue preguntar a cada electora si tiene experiencia con una máquina de votación con una pantalla táctil. Había tres trabajadores con mi deberes del trabajo. Con mis descansos, supongo que me encontré con casi un tercer de unos cuatrocientos votantes en esta manera.

A veces la persona no me contestó, así que le diría “¿Señor? ¿Señora?” Entonces, el/la votante se sorprendería “Ay, pensé que la máquina me estaba hablando!” Sonreíamos por el error y luego seguíamos. Pero me hizo preguntarme por qué unas personas — quizás ocho o diez, es decir más de cinco por ciento, más de uno de cada veinte  — cometí este error?

Pues, la votante es una situación poca desconocida, tiene muchas cosas en mente incluyendo la política, es enfrente de una máquina, y la tecnología está cambiando todo el tiempo. Aun así, no creo que ninguna de mis compañeros funcionarios haya tenido una sola experiencia como esta.

Con cierta reticencia, llego a la conclusión de que es el sonido de mi voz. Me resisto a decir esto porque, para mi, mi propio voz es normal. Tengo un acento, por supuesto — todo el mundo tiene uno. Además, creo que tengo una tendencia hacia laringalización, como mis hermanas y otros de mis parientes. Al otro lado, en situaciones de hablar en público, hago un intento consciente de hablar un poco más fuerte y un poco más de aire, un poco más lentamente y con más articulación. Creo que, como resultado, esto hace que mi voz sea más clara.

Por eso, ayer un votante me sugirió que me dedicara a la radiodifusión. Por eso, el domingo pasado en Zoom dos españoles exclamaron que mi voz es tan clara, y tiene sentido porque yo era profesor. Por eso, en abril cuatro malagueños en el Camino de Santiago comentaron lo fácil que es entenderme. Antes de ayer, creía que la claridad de mi voz es solo una opinion de hispanohablantes, sin mucha experiencia de inglés. Pero ahora creo que es la verdad, si solo hablo con un poco más cuidado.

En medio de un camino

Llevo un rato estudiando español. Comencé con Duolingo hace cinco años, varios meses antes de nuestro primer viaje a España, aunque mi racha es solo un poco más de tres años (1148 días, para ser exactos). Aún así, es mi método más antiguo y el que uso con más frecuencia, casi cada día.

Me tomé más en serio estudiar español hace veintiuno meses, después de jubilarme en septiembre de 2022. En ese momento comencé a tomar clases en línea varias horas todas las semanas a través de Duolingo. Sin embargo, Duolingo dejó de ofrecer clases en línea en enero de 2023 y esto interrumpió varias comunidades de aprendizaje. 

Desde entonces, mis hábitos han incluyendo clases en línea con Dave Jones y Lisa Weinlader de EE.UU. y con la familia Amador de Colombia. En total, estas clases dura al menos de siete horas y media cada semana. Escribo este blog en español, todos los días desde hace tres semanas. Cuando estoy en Pittsburgh, voy a reuniones con estudiantes y hablantes nativos de español. Además, miro videos en YouTube como “Dreaming Spanish” y “Español con Juan”. Antes, también asistía a clases con Rita Martínez y con Emily Harman, escuchaba audios de Pimsleur, y usaba aplicaciones como Clozemaster y Drops.

Esta semana levanté mis esfuerzos al siguiente nivel. Comencé un curso de ritmo propio, llamada Repaso Total, por el maestro de “Español con Juan”. Esta mañana llevé tres horas hablando con personas de España y de México en un intercambio, y pienso que seguiré haciéndolo todos los domingos. Después, busqué otras reuniones así en Meetup y me inscribí en dos más esta semana.

Todos estos esfuerzos han mejorado mi español. Hace tres años cuando visitaba la Ciudad de México, pude comunicar en todas partes y pedir ayuda a extraños cuando el transporte público no funcionaba. Hace dos años cuando visitaba Baja California, varias personas me felicitaron cuando hablé. Este año cuando visitaba Madrid y Galicia, una persona dijo que mi acento suena como si fuera de Colombia; en otra ocasión, dos otras dijeron que mi acento es de Madrid. Es decir, comentaron sobre mi acento, no sobre mi capacidad para comunicarme. Lo que es más importante, pude cambiar entre ambos idiomas, a veces sin pensarlo.

Reconozco que necesito seguir mejorando mucho más mi nivel. Fallé cuando trataba de traducir para un guía turístico en una iglesia durante mi Camino de Santiago. No puedo entender todo cuando los hispanohablantes nativos hablan rápido. No sueño en español, como mi madre sueña en dos lenguas. Esto es, y seguirá siendo, un viaje de por vida.

Spanish as a blogger

A couple of days ago I wanted to explain why I have been writing this blog in Spanish. I had been doing some spring cleaning on the blog: behind-the-scenes maintenance on WordPress.com, including updating plug-ins; trimming clutter from the sidebar, since I haven’t been using categories or tags; and adding my own Now page, inspired by Derek Sivers.

I realized a few things while poking around settings for the Jetpack plug-in. First, the Akismet filter has prevented over 300 spam comments each month this year. It’s amazing that my little ol’ blog receives so many ridiculously worded comments, even with the marginal cost to send spam being incredibly low. Thinking about that reminds me of this message on Usenet that I remember from as far back as 1986:

This program posts news to thousands of machines throughout the entire civilized world. Your message will cost the net hundreds if not thousands of dollars to send everywhere. Please be sure you know what you are doing.

Second, I saw that I continue to receive few visitors, which is fine and even liberating, for reasons described yesterday. The visitors that I do get seemed focused on posts that I write in English. Beyond the front page, hardly anyone seems to engage with anything that I write in Spanish.

Third, I saw that all of my automatic reposting to social media had been deactivated. Twitter/X no longer supports cross-posting, and Facebook allows it only on pages rather than personal profiles, so I only activated automatic reposting to LinkedIn.

After reactivating LinkedIn cross-posting, I saw an uptick in traffic to this blog. This concerned me, because I didn’t want to spam friends, colleagues, and acquaintances, flooding their feeds with Spanish every day, especially because I suspect most of them don’t understand the language well. So I decided to explain, in English, why I am writing in this language that is not my first. Leading up to that explanation, I started with why I write at all and then why I blog. Now here we are at last, where I explain why I write in Spanish.

The short answer is that I want to become more fluent in Spanish. My skills are reasonable; I’m now at the point where I can interact with people, not only in set transactions at stores and restaurants, but also asking questions at museums and talking at length with fellow travelers I’ve just met. Sometimes I can simply understand something I hear or see, without even consciously switching over to the task of translation. 

While my listening and reading skills are fairly strong, I lag a bit in expressing myself in speech and writing. For this reason, I decided to blog in Spanish. I’m finding that this makes me a more careful writer: not knowing the language nearly as well, I strip down and clarify my thoughts. I keep a tighter focus on the main point I am making, becoming less distracted by my own side thoughts. Overall, I think slightly differently, while having just as much fun with wordplay, sentence structure, and argument construction.

It’s true that I will build less of an audience this way. After all, English is the favorite language of the Internet, not just of my own personal network. But again, I’m not overly concerned about getting hits.

So this is my way of explaining to acquaintances why they will see Spanish from me every day. If they wish, they can always unsubscribe from my feed, much as I described I am doing from my own email subscriptions, in Paulatinamente, which coincidentally is the first Spanish post that they would have received since I reconnected this blog to LinkedIn.

Blogging as a writer

Yesterday I wrote about re-establishing reflective writing as a daily habit. Today I want to describe why I have decided, at least for now, to do this in a blog.

Blogging is a return to form, a form that I took up more than twenty years ago when we lived in Santa Fe, a bit after I completed my book of concrete poetry. The academic calendar at St. John’s College no longer allowed me to teach with the supportive community of writers every summer in the L&T Program at Bard College. I needed an outlet for my creative non-fiction, so I began to blog.

Buried in computer directories, I can see that I began to write Best Let or Get on November 23, 2002. The first entry was “Thanksgiving speeches” and for a while it was one of the top Google hits for that search term. I continued to blog there until January 2004, by which time we were living in Manhattan. I had at least one regular reader, someone who commented on my posts and at one point asked my advice about college planning for his children.

Blogging a liminal place, a safe place. It’s neither fully public nor private. It’s where I can collect some of my private thoughts, chosen from those I am willing to share publicly.

In the act of writing there is always the burdensome question of audience: for whom are you writing? For me, blogging partly absolves me of that concern, or at least makes the answer to that question less distinct. In this blog I am not obliged to write for others, and yet in the act of publishing I must not be writing only for myself. Still, because this audience is small and I don’t know of any regular visitors, I feel more free. If I felt like these posts counted more, I might tighten up; as it stands, the stakes are not high. The audience is abstract, is abstracted, is subtracted, is sublimed. The only certain audience is my selves, both current and future. When I do look back at what I’ve written, I sometimes surprise myself in the rediscovering of who I was. It’s a kind of journaling, which I used to do by hand when I was younger.

However, writing on the computer makes it easier to edit than in a journal. Blogging stands between entirely spontaneous freewriting and more heavy edited formal writing. Each entry is a kernel of thought, which I could someday combine or grow into a longer work, although they also stand on their own, with their own value even if they don’t get used later. Each post is longer than the scribble of a stray thought, but less extensive than a full essay.

Overall, blogging removes friction. There is immediacy between thinking and writing, between writing and publishing. Boom!