On the third of this month I took a day trip from Guadalajara out to Tlaquepaque. I only brought my phone with me on the trip, and I just found this poem that I wrote outside an art gallery.
With a bigger laptop screen before me and a bit more time, I made a couple of edits to the original. In the first line, I substituted the preposition por instead of en between pasar and el césped. In the penultimate line, I replaced the indicative vive with the subjunctive viva, to give more of a sense of hope than expectation.
I don’t write poems much anymore. For whatever reason I was moved to that afternoon, and what’s more in Spanish.
…
El obrero puede pasar por el césped
y la obrera puede tocar las caras
de las esculturas en la casa
de Sergio Bustamante
en el pueblo de Tlaquepaque.
Por mi parte poseo las obras de arte
con mis ojos. No hay precios
en ninguna parte por los preciosos
excepto las joyas. El libro se llama
Alquimista de los sueños.
Pues la obrera no las toca de verdad
solo sí las plumas de su trapo.
También las piernas de una mosca
que no mueve durante mi visita.
Espero que todavía viva en esta zona
de aire acondicionado.